Jigoro Kano
Jigoro Kano es un personaje muy conocido mundialmente por haber sido el Fundador del Judo,por ser miembro del Comité Olímpico Internacional y haber transformado un antiguo Arte marcial o Koryu Budo como las Escuelas de Jujutsu Tenjin Shin’yō-ryū, y Kitō-ryū, en un deporte Olímpico que se enseña a niños en las escuelas y que tiene una gran carga formativa. Sin embargo,la figura de Jigoro Kano queda difuminada en su autentica dimensión por amor de su creación: El Judo ,y su enorme popularidad. Jigoro Kano utilizo su enorme influencia sobre el Gobierno y la Sociedad Japonesa al servicio de muchas de las Koryu Budo, rescatándolas del olvido y la desaparición. Un caso especial es el de la Escuela Shindo Muso Ryu y su Soke Takaji Shimizu al que llevó a Tokio, apoyo y protegió. La mayor parte del Judo que se entrena hoy en día proviene de esa acción. Jigoro Kano temía que las artes marciales tradicionales desaparecieran, en medio de la occidentalización del Japón, y por ello tuvo la iniciativa de crear la Kenkyukai, una sociedad creada para velar por las artes marciales tradicionales. Así pues decidió mandar a estudiar a sus alumnos más aventajados con los antiguos maestros de artes marciales clásicas o Koryū Budō y de artes marciales tradicionales o Gendai Budo. También tuvo un papel vital en la difusión y crecimiento del Karate do, rescatándolo de su confinamiento en el Archipiélago de la Ryu Kyu , y propagándolo en Japón y el mundo entero. Fue iniciativa de Jigoro Kano presentar al Karate do ante la Comunidad Marcial de Japón, protegerlo y ayudar a los Maestros de Okinawa, primero Funakoshi, después Mabuni, Miyagi, Motobu y otros. Gracias a Jigoro Kano , y al Maestro de Kendo Hakudo Nakayama, el Karate do pudo poner su semilla en Japón y crecer multiplicándose y expandiéndose. No tengo duda de que sin el apoyo y la ayuda de Jigoro Kano el Karate, así como otros Budos, no hubieran conseguido sobrevivir y expansionarse como lo han hecho. Hay una gran deuda de agradecimiento de todo el Karatedo hacia la figura de Jigoro Kano. Funakoshi Sensei tenía la costumbre de inclinarse en señal de respeto y agradecimiento orientandose hacia el...
Si deseas la paz, prepárate para la guerra
Hay una gran paradoja que se cierne sobre las Artes Marciales:La búsqueda de la paz entrenándose para la guerra. Esta reflexión nace de ayer por la tarde, cuando le enseñaba a mi nieto unos videos de Shinjo Kiyohide Sensei. Estaba impresionadísimo viendo a Shinjo Sensei romper tablas, bates de béisbol, etc. Yo le expliqué la naturaleza de la demostración en el Castillo de Shuri. Primero ejecutaba la técnica de defensa, después el contraataque, y, por fin demostraba de forma práctica la capacidad destructiva de cada golpe. Mi nieto me pregunto que si servia para matar a la gente, y yo le dije que si, que si quisiera podía matar a alguien con esos golpes, aunque no lo hacía, ni entrenaba para ello. Previamente le había puesto unos vídeos de Kata, uno del Maestro de Grulla Blanca Ruan Dong realizando Paipuren /Babulien en completa imitación de los movimientos de una grulla, otro del mismo Kata ejecutado con tensión dinámica y viéndose la musculatura. También Sanchin. Estaba muy impresionado, así es que cuando vio los videos de los rompimientos y le explique que el entrenamiento era lo que hacía que se pudieran hacer, lo entendió. Pero ¿Como explicar que todo ese esfuerzo bélico es en favor de la paz?. La contradicción es evidente. Siempre lo ha sido. La devoción de unos Guerreros feroces, como los Samurais, por el Budismo Zen, y su preocupación por cultivar las Artes del espíritu, como la poesía, y la veneración por las flores del Cerezo, Sakura, a las que se comparaba, como un símbolo, con el Samurai, demuestran que, bajo la apariencia externa, el guerrero tenía una intensa vida interna. Probablemente fuese por la aceptación del hecho de la propia muerte, y la gran influencia del aquí y ahora, dimanante del Zen. Vivir el momento sin preocuparse del pasado ni del futuro. Si vis pacem, para bellum. Si deseas la paz, prepárate para la guerra. Esta frase encierra en sí misma toda la Teoría de la Disuasión y es en esta Teoría en la que tiene su fundamento todo el entrenamiento de las Artes Marciales, y su justificación. Aunque no sería completa la explicación sin decir que el entrenamiento, por muy placentero que resulte, implica esfuerzo, sufrimiento, superación y veracidad. Porque sin aceptar la verdad de lo que hacemos, de lo que sentimos, de lo que nos devuelve el espejo, estaremos edificando un ídolo con pies de barro, ídolo que se caerá por su propio peso cuando se enfrenta a otros en combate. Así es que el conocimiento de uno mismo facilita el conocimiento de otros y, también, la evitación del conflicto. Conflictos tenemos todos los...
Entonces, seremos Maestros
Leyendo un libro de Diane Skoss sobre los Koryu Budo he meditado sobre la práctica y el análisis. Normalmente, cuando uno es un Shoshinsa, un Principiante, el entrenamiento, tanto físico como técnico, se hace ver enseguida. Los cambios que se van produciendo en nuestro cuerpo, en nuestras habilidades, son fácilmente perceptibles por nosotros y por los demás. Ello hace que nos sintamos bien, con confianza, refuerza nuestro carácter y nos da seguridad. Incluso las señales de los pequeños accidentes ocurridos durante la práctica son llevados con orgullo como medallas obtenidas en el combate. Nos gusta que se sepa que practicamos algo que nos hace fuertes, parafraseando al Rompetechos de la Chaqueta metálica de Stanley Kubrick, somos peligrosos, unos quitavidas, como decía aquel soldado. Es un poco como aquel amigo que, cuando llegaba a su finca de producción de flores en México, sacaba el pistolón y pegaba un par de tiros para que se supiera que iba armado. Esperamos que nuestra habilidad y fortaleza crecientes disuada a los demás de buscar problemas con nosotros. Es más, lo positivo de la práctica del Shiai Kumite es, a parte del entrenamiento de la distancia, el ritmo, y la anticipación; la práctica del enfrentamiento, la superación de los miedos al enfrentamiento y el estudio de la sicologia del mismo. Cuanto más hábil es uno más crece su autoconfianza y, desgraciadamente, su ego. Yo creo que todos los que hemos experimentado circunstancias similares estaremos de acuerdo que eso es así. No se construye una moral de victoria, tan necesaria en la competición, sin potenciar al máximo nuestra autoconfianza y….. Nuestro ego. Es por eso que, los muchos años de una práctica bien llevada, tienen que, necesariamente, desembocar en el estudio de nuestras sensaciones y de nuestra evolución personal. Esta claro que no somos perfectos y que, día a día, por muchos años que cumplamos, nuestra tarea principal debe ser la construcción de nosotros mismos. La Experiencia que nos aporta el tiempo y la práctica, el análisis de nuestras técnicas y de nuestras sensaciones, deberia irnos diciendo muchas cosas, no sólo del como, también del porque. Si, como lógica biológica nuestras habilidades físicas van decreciendo con la edad ¿Donde se encuentra la maestría? ¿En un cambio de cinturón de un color por otro? ¿Cual es nuestro objetivo final? Creo que la lectura del libro de Diane Skoss me ha inspirado, junto con el recuerdo de las palabras del Maestro Yamashita durante la Gala de Maestros,para llegar a la conclusión de que, en cada etapa de la Vida, el análisis de nuestras sensaciones y experiencias, la autocrítica, ha de irnos llevando poco a poco al Conocimiento,...
Nen
Si entramos en una habitación, por sistema, y de manera inconsciente, observamos todo lo que hay en la habitación, donde esta colocado, su naturaleza y tamaño, los colores, todo. Inmediatamente, espontáneamente. Y sin pensarlo o ser plenamente consciente de ello. Sin embargo,en el momento en el cual nos fijamos expresamente en algo de la habitación, automáticamente, comenzamos a ser plenamente conscientes de ello y los pensamientos comienzan a rondarnos, comenzamos a analizar aquello en lo que nos hemos fijado y así pasa sucesivamente con cada cosa u objeto en el que nos fijemos. Si alguien ha sido entrenado para ello, toda esa información que recopila de manera inconsciente y espontánea se vuelve algo a utilizar, algo que, en ciertos casos, puede ser útil para salvar nuestra vida, como la detección de amenazas. En la practica del Budismo estos impulsos del pensamiento se conocen como Nen y los practicantes del Zen han conseguido diferenciar esos impulsos, prestando especial atención a los tres primeros de esos impulsos del pensamiento o Nen. El primer Nen es el del momento presente, aquel en el cual no se distinguen o diferencian los objetos. En ese estado no se es consciente del espacio ni del tiempo. El segundo Nen es la reflexión y el conocimiento de nuestra atención. Por ejemplo “Allí esta la puerta”. El tercer Nen es el que sintetiza las acciones del Nen precedente formulando planes o intenciones, como “voy a salir por aquella puerta” o “mirare que hay detrás de ella”. Posteriormente este proceso se repite una y otra vez. El Budismo Zen intenta obtener un estado de Primer Nen procurando mantenerse en el estado del primer Nen y no caer en el impulso del primer pensamiento. Ello no debe de ninguna manera interpretarse en el sentido de que todo se detiene, o que no existe conciencia.De hecho siendo capaz de mantener el primer Nen con todos los nuevos y diferentes estímulos nuestra mente no se detiene en todo siendo libre e intencionadamente consciente de todo a la vez. Este es el concepto Zen de fijación frente a la no fijación. La meditación Zen es el proceso de intentar establecer un estado de no fijación en el cual no exista la Dualidad . Esta noción es particularmente útil en el combate ya que no se tiene tiempo para parar y dejar vagar la mente cuanto se esta enfrentando a un oponente. Todo combate se libra en el futuro. Tener la mente bloqueada en nuestra defensa o en la espada o el miembro del contrario significa que estamos atascados en el pasado, que no estamos preparados para avanzar o entrar en el ciclo...
RI y JI
Decía, durante la visita de mi Maestro Yasunari Ishimi a Oviedo, que, con los años, había llegado a la conclusión de que es imposible llegar a un alto grado de conocimiento del Karate sin conocer los Principios Fundamentales de la MTC. Y es cierto, estoy plenamente convencido de ello. Pero…. No sólo del Karate, sino de los Budos en general. A veces, no hay más que escarbar ligeramente sobre las capas externas de una determinada Escuela de Karate, para emplear la terminología utilizada el otro día por el Maestro Ishimi, para darse cuenta de todo lo que hay debajo de la piel de una determinada Escuela y cuales son los Principios sobre los que se basa y la Filosofía que subyace bajo sus técnicas. Pongamos el ejemplo de Shito Ryu que ya describí en mi trabajo para el Anuario de la FMK titulado Las Bases del Shito Ryu, en el que explicaba como su Fundador había utilizado la Teoría de los Wuxing o Cinco Elementos, o de los Cinco Reinos Mutantes como le gusta llamarlos a mi amigo Andrés Congregado. Lo mismo podemos decir de Gensei Ryu, en cuya definición técnica el Maestro Tsukumine utiliza similares principios y hace una declaración expresa de ello con los Katas Básicos Chi no Kata, Jini no Kata y Teni no Kata. En los que está expresando, y teniendo en cuenta, El Cielo (Ten), El Hombre (Jin) y la Tierra (Chi). Pero ese es un camino que pronto recorreré en compañía de Fujita Sensei. Normalmente, de forma tradicional, se ha entrenado Karate basado en la práctica de sus técnicas y Katas y a base de repetir y repetir se llega a la habilidad técnica, aunque no al conocimiento, y, por ello se producen los estancamientos y las decepciones. Aquello de ¿Y ya está, no hay nada más?. JI, es decir, la práctica es una de las caras de la moneda, pero no la única cara de la moneda. JI es la manifestación externa de RI, que son los Principios o razones que guían la Técnica. RI y JI son inseparables y forman parte de un todo. Pero para entender los Principios que regulan la práctica de la técnica, hay que estudiar. Ese debería ser el camino que indica la diferencia en los grados o Danes. Un Cinturón Blanco y rojo, que representa a un Renshi, o incluso a un Kyoshi, debería indicar un total conocimiento de todos los Principios RI que regulan las Técnicas y Katas que se enseñan. Ahí está el gran error. Ser capaz de distinguir en cada momento, cuando se está enseñando una técnica, una variación o una combinación de...
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