Chinshinho 沈身法
Una de las cosas más importantes que tiene el Karate es aprender de lo que nuestro cuerpo hace y nos pide que hagamos. No es fácil de entender a simple vista, y hay karatekas que, por falta de los conocimientos necesarios, especialmente sobre las Bases y Principios, nunca serán capaces de aprender de sus propias sensaciones. A veces tardas años en entender algunas cosas que has hecho, y el porqué las has hecho, pero siempre me viene a la memoria una frase de mi Maestro Yasunari Ishimi Sensei que me dijo hace muchos años ante una pregunta que le hice. Yo le veía entrenar muchas veces repeticiones del mismo movimiento y, comprendí, que no todas las repeticiones eran iguales o tenían los mismos efectos, que había algunas que sonaban diferente al ser ejecutadas, y que también aparentaban más poderosas que otras. Entonces no sabía porqué y, cuando llegué a una conclusión aceptable para mi le pregunté : ¿Sensei, cuando tú haces esas repeticiones, por ejemplo de Maite Zuki, lo que estás entrenando es la sincronizacion? Y el me contestó que si, que en efecto así era. Hoy ese Concepto de «Sincronizacion» es para mí mucho más amplio, y también más claro : Ishimi Sensei estaba entrenando la forma de sacar la fuerza desde la Tierra, desde la posición, hacia el punto de impacto en los nudillos, a través de la postura y sincronización corporal y biomecánica adecuada. En síntesis, estaba intentando concentrar el Foco o Shuchu Ryoku, enviando la fuerza desde el suelo hacia la mano. Esa «Sincronización» producía algunas veces un chasquido profundo y seco cuando se conseguía el Foco. Y si Ishimi Sensei hubiera estado golpeando a algo, entonces hubiéramos visto la reacción del cuerpo u objeto golpeado al recibir la transmisión de la fuerza, eso sería Hakkei 發勁 o fājìn, puesto que esa manifestación en el Foco o Poder enfocado 集中力 Shūchū-ryoku, necesita de esa «elaboración» técnica o, llamémoslo así «Sincronización». Nuestro cuerpo adquiere la memoria del movimiento exitoso a través de la «Sensación», y guarda en la memoria muscular los patrones para repetirlo. Eso es lo que hace un entrenamiento bien dirigido : Facilitar al alumno la capacidad para que entienda la realidad de lo que acaba de suceder, y para que sepa identificar la sensación que ha de guardar, y como la ha de interpretar. Ishimi lo resumió en una frase : Cuando uno está preparado, entiende. No se podría decir más con menos. Por esa razón, el hecho de que la Leucemia , que lastro al principio mis capacidades físicas, hiciera, o mejor provocara en mi, la apetencia por determinados Katas, no es algo baladí o circunstancial. De los 72 Katas que yo trabajaba habitualmente entonces, sólo unos pocos me pedía el cuerpo en aquellos momentos, y esencialmente eran, por encima de todos, Naifanchin Shodan, Sanchin y Tensho, además de Seisan y Shisochin. Después fui añadiendo otros más, unos de Shuri-Tomari y otros más de Nahate y propios de Shito-ryu. Pero, los que mi cuerpo demandaba, eran esos primeros. Eran los que me pedía repetir una y otra vez por encima de todos los demás. Andrés Congregado me decía cuando se lo explique, que tenía todo el sentido desde el punto de vista de la salud energética, que fueran esos y no otros Katas. Cada movimiento de Naifanchin Shodan, y me refiero no sólo a las técnicas, sino también a las posiciones y a los movimientos posturales, como la coordinación entre la postura del cuerpo superior e hiza u nuku 膝 お 抜く, la relajación de las rodillas, que produce una carga de energía mediante la aplicación del Principio 沉 Chén o Hundir,...
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